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La piedra de Juluapan, cuna de leyendas



Lunes 06 de Mayo de 2019 9:11 am

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La piedra de Juluapan se puede observar en un día despejado prácticamente desde cualquier parte de la zona metropolitana de Colima-Villa de Álvarez, sólo es necesario mirar hacia el poniente y entre las caprichosas formas de la sierra


Sostenida etéreamente sobre la ladera de la cumbre escarpada del cerro Jurumpiche, en las orillas de la comunidad de Juluapan, se asoma una enorme roca que adorna el panorama y es la protagonista en el denso paisaje verde de la serranía.
Este enorme monolito se ubica en este lugar a casi mil 260 metros sobre el nivel del mar, en el sur de Cerro Grande, gracias a los caprichos geológicos que han esculpido y moldeado el valle de Colima millones de años atrás; se encuentra a tan sólo 2.3 kilómetros en línea recta de la comunidad de Picachos, y 3 kilómetros a Juluapan, por lo que al mirar esta mole rocosa desde las faldas de la sierra, nos da la impresión de que puede caer en el momento en que la naturaleza así lo decida.


La piedra de Juluapan se puede observar en un día despejado prácticamente desde cualquier parte de la zona metropolitana de Colima-Villa de Álvarez, sólo es necesario mirar hacia el poniente y entre las caprichosas formas de la sierra, se puede discernir fácilmente del paisaje esmeralda, incluso, alguien con la virtud de tener una vista saludable, puede observarla desde el Cerro de la Cumbre, a más de 25 kilómetros de distancia, por lo que podemos considerar que esta colosal roca es conocida por la mayoría de los colimenses.
Pero las enormes proporciones de este pedrusco sólo se ven reducidas frente a las leyendas con las que ciernen alrededor de este sitio enigmático, ha estado por generaciones, rodeada de fantásticas historias y leyendas que se han popularizado a través de los años.
Es gracias a las infinitas combinaciones de luz que se proyectan en la piedra, que en algún momento puede apreciarse con un tono dorado, contrastando con la densa maleza verde que circunda el monolito, por lo que no es complicado entender de donde provienen varias de sus leyendas, entendiendo el motivo de la inspiración a estas quimeras.
 EL PUEBLO A LOS PIES DE LA PIEDRA
 Una de estas leyendas que circulan en nuestra entidad, cuenta sobre un pueblo indígena que vivía hace mucho tiempo en las faldas de este cerro, donde estos habitantes ofendieron de alguna manera con sus acciones a los dioses, por lo que aplicaron un castigo ejemplar, colocar esta inmensa roca en la cima, y que, junto con un hechizo, los obligaron a vivir de manera permanente en este sitio, sin poder trasladarse a otro lugar.
Por lo que, desde entonces aquel pueblo vive debajo de la roca, existiendo con la incertidumbre de no saber cuándo caerá sobre ellos, ya que aparenta estar a punto de colapsar sobre sus techos, amenazando caer eternamente, aunque esto pueda que no ocurra jamás.


EL INDIO ALONSO
 Otra de las leyendas sumamente popular en nuestras tierras es la del Indio Alonso, un temeroso bandido legendario, donde se dice que utilizaba una cueva que se encuentra en la base la piedra de Juluapan para esconder los botines de sus fechorías.
El verdadero nombre de este bandolero fue Vicente Alonso Teodoro, nacido en Zacualpan, Colima, en el año de 1882; se dice que robaba a los ricos, asaltó los trenes y asesinó sin piedad; incluso se cuanta que robaba a las mujeres de la región, por lo que sembró el miedo y repudio en todo el valle de Colima.
Una de las versiones más conocidas, dice que un día organizó, junto con sus compinches, un asalto al tren que pasaba cerca del pueblo; él y sus bandoleros se hicieron del dinero destinado al pago de los obreros de una maderera.
El Indio Alonso llevaba el botín de este y de todos sus robos al escondite en La Piedra de Juluapan, todo un laberinto rocoso debajo de este monolito; incluso se dice que ahí dormía. Actualmente se cree que en La Piedra de Juluapan existe un tesoro de gran valor, producto del acumulamiento de los botines del Indio y que nunca ha sido descubierto.
Vicente Alonso Teodoro inspiró a toda una generación de jóvenes, quienes permitieron guardar gran parte del patrimonio cultural de Zacualpan.

Vista de los volcanes desde la piedra de Juluapan

 CHINA Y COLIMA, UNIDAS POR UNA LEYENDA
 Varias generaciones han contado una increíble leyenda, la cual dice que hace más de 2 mil años existía un gobernante del reino de Colimán llamado Ix, el cual tenía un dominio total de grandes regiones; la notoriedad de Ix fue tan grande que llegó a oídos del imperio chino, por lo que flotillas de la supremacía oriental cruzaron miles de kilómetros de las aguas del Pacifico para arribar a nuestro territorio, buscando a tan renombrado personaje.
En una de estas expediciones chinas, venía un hombre de alto rango llamado Wang Wei. Él conocía las historias de Ix que atravesaban los mares, por lo que una de sus metas era conocer al señor de Colimán y en su reunión, este fue recibido con gran cordialidad.
En los recorridos de Wang Wei por territorio colimense, se percató de la existencia del cerro de Xolopan (Juluapan), por lo que su mirada fue arrebatada por el monolito, preguntando si era un templo o alguna tumba, recibiendo una respuesta negativa, por lo que sugirió que esa cumbre sería una excelente tumba, digna para un poderoso rey como lo era Ix.
Antes de partir al continente asiático, Wang Wei extrajo de su buque joyas y regalos provenientes de su imperio como gemas, perlas y diamantes; gracias a este acto se formó un fuerte lazo entre ambos gobernantes, por lo que se Wang Wei regresó en varias ocasiones, siempre trayendo consigo obsequios pródigos y preciosos.
Años después, cuando Ix murió, su cuerpo fue embalsamado y enterrado junto a todos los regalos que había recibido de Wang Wei, en la tumba que había construido previamente dentro de la piedra de Juluapan.
Muchos siglos después, un conde de San Dionisio, Francia, encontró en un museo europeo una lápida grabada con caracteres chinos, en la cual atestiguaba la tumba de Ix y de la reunión que tuvo con Wang Wei; de la tumba se decía en la lápida que estaba señalada por una gran piedra al noroeste de Colimán, en el cerro de Xoloapan, datos muy vagos como para poder descifrar el lugar de su existencia.
Pero en un viaje que hizo al Perú, decidió visitar a nuestro país, desembarcando en Manzanillo y partiendo a la llamada provincia de Colima.

Se dice que al asomarse por una ventana del hotel en que se alojaba, de manera inmediata pudo visualizar la piedra de Juluapan, por lo que se convenció de que aquella era la piedra de que hablaba la lápida china; con ayuda de los aldeanos se dirigió a este lugar, encontrando la tumba en donde reposaban los restos de Ix.
En esta se encontraban galerías llenas de objetos artísticos y de gran valor; la momia tenía collares de perlas; y junto a él había varios códices con jeroglíficos de la región y caracteres chinos, que hablaban de templos, tumbas y ciudades ocultos bajo tierra. La leyenda concluye afirmando, que en la actualidad la tumba no ha sido redescubierta.
Sin lugar a dudas, una increíble leyenda que si fuera cierta, cimbraría los cimientos históricos de nuestro continente, ya que se atestigua de la llegada de la cultura china al continente americano mil 500 años antes de la llegada de Colón.
Maldiciones, tumbas, refugios de malhechores, tesoros escondidos, son solo algunas de las leyendas que empapan este enigmático lugar y que converge con la capital del estado, día tras día.
Poder llegar a la Piedra de Juluapan es una empresa que vale bien la pena, desde este punto se puede apreciar todo el valle de Colima con una de las mejores panorámicas, además, el misticismo que envuelve este lugar se respira en el aire, ya que siempre está presente la ilusión de encontrarse con algún artilugio que figure en estas leyendas tradicionales.

Mario Alberto CASTILLO DERBEZ



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